martes, 26 de febrero de 2013

El fondo del mar de Damian Szifron (2003)

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Hace algunos dias encontre en INCAA TV la opera prima de Szifron, que habia visto mucho tiempo atras y de la que practicamente no recordaba nada. El film abunda en defectos pero tiene algunas escenas brillantes y esta irregularidad no deja de hacer del director una figura central de ese cine argentino que nunca pudo desarrollarse, atrapado entre el exito facilista de “las peliculas de Darin” y el snobismo provinciano del BAFICI.

Ezequiel es un estudiante de arquitectura algo obsesivo y detallista, caracteristicas de su personalidad vagamente desarrolladas en una escena en la que pide queso blanco y tostadas para el espectador, no para los otros personajes, una situacion en la que las costuras del argumento se evidencian y que, por otro lado, no dejan de ser innecesarias ya que, como veremos, no hay mayor necesidad de que el personaje sea obsesivo y detallista. En un primer plano algo excesivo nos narra que desconfia de su novia, interpretada por Dolores Fonzi, y sorpresivamente decide visitarla a su departamento. La escena es aparentemente banal, ella esta elusiva y triste, llora sin sentido y Ezequiel la sigue buscando, aferrarandose a una relacion que se sabe muerta. Sin respuestas, sentado en la cama, ve que una mano masculina lleva bajo el colchon un zapato negro El joven, en lugar de pelearse, decide irse del lugar, incapaz de enfrentar su peor miedo. La escena es muy buena, esa mano intrusa, sin rostro, es la manifestacion fisica de la muerte, la caida por el pozo negro de Alicia, el fin.

Ezequiel, impotente, se queda en la puerta del edificio esperando la salida del sujeto, un desagradable y gracioso Gustavo Garzon. La larga secuencia en la que Ezequiel persigue al amante de su novia,  ambos en automovil, es preciosa y constituye el corazon del film. Szifron crea un suspenso enrarecido: no se trata de un objeto de deseo (Kimmy Stewart siguiendo a Kim Novak) ni de una mision de esponaje (Jack Nicholson en Chinatown), es simplemente la busqueda banal de una explicacion lo que mueve a un personaje que nunca deja de ser un verdadero cobarde. Es comun ver una nueva ola de directores jovenes criados en hogares de clase media, fetichistas del comic y de Alf, que lejos de la vieja virilidad de Ford o Ray ven a la figura femenina como el secreto premio que obtendran cuando la gente note que no son unos perdedores timidos sino unos secretos genios. El indie, el cool, I Sat, representan el nicho de consumo de los seres de esta naturaleza post moderna, el arquetipo real que explica que, en la ficcion, Ezequiel no saque de la cama a Garzon y le destruya bien la cara para tener luego algo de buen sexo brutal con el personaje de Dolores Fonzi. Esta falta de valentia esta, sin embargo, bien lograda y, como hemos dicho, tiene un poderoso eco en lo real.

Cuando esta falsa persecucion acaba y se diluyen sus logros tanto narrativos como fotograficos (es destacable la bella manera en la que esta filmada Buenos Aires), el film muere pero Szifron lo prolonga algunos largos minutos mas, con explicaciones y metaforas sin demasiado sentido. No se entiende muy bien cual es la justificacion de esta idea sobre el mar que abunda en la pelicula, se trata de una metafora infantil y molesta que diluye el sentido. Tampoco ayuda la larga explicacion del personaje de Fonzi del final, una escena innecesaria y mal filmada que no realiza ningun aporte y que destruye la subjetividad sobre la que se construye la obra. 

“El fondo del mar” prueba que Szifron es un director de talento que quizas deba dejar de ser Ezequiel para transformarse en el personaje de Garzon. Este doppelganger narrativo no termina de construirse pero, de manera torpe, la escena final intenta hacernos pensar que hubo un crecimiento, un traspaso de energia. Como el director se identifica con Ezequiel, el film posee todos los defectos de su personaje principal.

JPS

viernes, 21 de diciembre de 2012

Hud de Martin Ritt (1963)

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Alguna vez imagine un ciclo de cine que narrara la historia de Estados Unidos a traves de 10 peliculas. Como tantas otras cosas en mi vida, el ciclo nunca se hizo aun  cuando ya habia elegido cada uno de los films a proyectar y habia elaborado su necesario marco historico. Hud era parte del grupo, la imaginaba luego de Red River de Hawks, narrando no solo el cambio de matriz productiva (de la ganaderia a la abstraccion petrolera) sino, principalmente, el cambio de mentalidad: del etico Math Garth al miserable Hud Bannon, del optimismo mesianico de los cuarenta a la decepcion existencial de los sesenta, del sello de convivencia firmado por la civilizacion con la barbarie que narra Hawks al aislamiento estremecedor de la escena final de Hud. Quien sabe, quizas nuestras biografias no sean mas que el recuento de nuestros fracasos.

Hud es una pelicula crepuscular. Su vision de la vida en los ranchos y en los pueblos ganaderos, con sus concursos de atrapar al cerdo y la pantalla de cine como forma de vinculo social, tiene una enorme fuerza elegiaca. Como decia Borges del Don Segundo Sombra de Guiraldes: todo alli parece  estar haciendose por ultima vez. Entre esa tradicion americana se abre paso el impiadoso Hud. El personaje de Paul Newman es el unico capaz de detectar cuan mediocre es la vida en la llanura y su nueva ambicion acaba por destruir cada detalle de la vida cotidiana en los campos. Acostandose con mujeres casadas, embriagandose, manejando a toda velocidad, Hud necesita sentirse vivo en una comunidad donde todo parece eterno o inamovible. El personaje aprovechara la primera debilidad de su padre para apoderarse del campo y destinar la tierra a la renta petrolera. La escena en la que el anciano Ojos Furiosos Bannon se niega al avance del nuevo oro negro es poderosa: como voy a vivir de algo que no veo crecer? En su alegato se esconde  una profunda impotencia ya que, como sabemos, cuando el progreso llega no deja nada a su paso. La esperanza americana estara cifrada en el sobrino de Hud, el joven Lonnie, que llevara la dignidad de su pais hacia la ruta, quizas para fundirse en silencio en esa abstaccion llamada pueblo, quizas para desaparecer del todo en el camino.

Hud es una obra maestra del cine americano, su tradicion clasica se funde con la modernidad y, en su silenciosa escena final, crea una metafora de enorme belleza.

martes, 4 de diciembre de 2012

Procès de Jeanne d’Arc de Robert Bresson (1962)

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Los inexistentes o imaginarios lectores de este blog sabran ya de mi admiracion por Robert Bresson. Hoy es comun criticar el llamado snobismo desde otro snobismo aun mas estupido e inconsistente: aquel que afirma que Duro de Matar es mejor que cualquier pelicula de Dreyer. La falacia de este tipo de afirmaciones solo dejan entrever que, quizas como reaccion al racionalismo de los 90, estamos inmersos en una epoca en la que la razon es un hecho subestimado, secretamente vilipendiado por los cultores del sentimiento y la pasion, devotos de un romanticismo maniqueo y amensico en el que lo popular no hace alusion al pueblo sino a la manera en que se lo mira desde las altas elferas de la clase media inteligente.

Bresson es un hombre sabio. Solo asi puede explicarse que un film tan sencillo como este pueda resultar tan hermoso. El director prescinde de toda intriga o sentimentalismo, no hay psicologia sino la perfecta construccion de una mascara que lentamente va revelando aquello que oculta. Sabemos que Juana va a morir, sabemos que el obispo Cauchon sera impiadoso con sus testimonios, sabemos que la historia ser transgiversada por los escribas, y Bresson logra con su estilo austero que esta compleja trama de elementos historicos adquieran un caracter trascendente. No hay muchedumbre, solo los rostros petreos de Juana y de Cauchon y los pasillos de la prision que se van cerrando sobre el destino de la mujer. Filmada en escenarios naturales, la pelicula no apuesta al efecto de realidad sino que utliiza el caracter autentico de las locaciones para construir una mirada que es siempre emocional: en lugar de ver a las hordas hambrientas de sangre de la edad media, solo vemos sus pies mientras Juana es llevada al lugar donde morira, quizas porque ella misma mantiene la vista baja, mirando el suelo. Lo mismo sucede con los planos de puertas y ventanas que vemos en la pelicula: cuando se está en la cárcel, lo más importante es la puerta dijo Bresson en una entrevista.

Si Dios en verdad existiera habria que pensar que cada pequeno detalle que nos rodea, cada elemento de nuestra modesta puesta en escena cotidiana esta jugando un papel simbolico y constituye un hecho trascendente. Pocos directores han entendido esto tan bien como el catolico jansenista Bresson. En la escena de la muerte de Juana un perro aparece y el director le dedica un plano que es tan extrano como todo lo que es bello en el mundo. Luego, en la misma entrevista que cite antes, dijo: durante cualquier ceremonia siempre hay un perro que pasa por medio, el animal siente que hay algo que no es normal. Este tipo de detalles, estos cortes de montaje que tienen que ver menos con la busqueda de  intensidad dramatica que con la emocion, son los que hacen de Bresson el genio que es.

Cuando Juana ha sido incinerada vemos el palo de madera que la sostuvo largando un espeso humo. La camara se detiene en esa imagen, ya no hay cuerpo pero en su ausencia el personaje se hace mas vivo que nunca. Con la llegada de los titulos finales, y luego de haber visto desencantado algunas olvidables peliculas de Hollywood, pense en cuan necesario es un director como Bresson para defender que el cine es una forma artistica y no un entretenimiento pasatista y alienante.

JPS

jueves, 29 de noviembre de 2012

Goodfellas de Martin Scorsese (1990)

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La primera vez que vi Goodfellas tenia 16 y el profundo impacto que causo en mi fue una de las razones por las que termine estudiando realizacion audivosual. A lo largo de los anos volvi a verla numerosas veces como si ocasionalmente necesitara de esa experiencia de pura fascinacion ante el milagro del cine,  buscando recuperar aquella inocencia de la mirada que cubre todo con una felicidad vasta e irrecuperable. Hace unos dias la encontre en TCM y, claro, regrese a aquella situacion iniciatica en la habitacion de mis padres, viendo en VHS una pelicula que es menos un film sobre la mafia que una version proletaria y urbana de Alicia en el Pais de las Maravillas.

Lo fascinante de Goodfellas es que nos cumple el deseo de escapar de la medicridad de la represion y vivir en un permanente estado de liberacion pulsional. Aunque el lenguaje freudiano suene algo exagerado, no puedo dejar de pensar que todo el film se basa en esa fantasia ya que Henry Hill no es solo un criminal sino tambien un milonario mujeriego cool ultra violento que se comporta exactamente como se comportaria uno si careciera de cualquier escrupulo. La pregunta central es demoledora: de que sirve la etica? adonde nos lleva? no sera otro artilugio del sistema pensado para que nos conformemos con nuestra apabullante mediocridad rutinaria? El nino Henry Hill vive entre dos mundos separados por la ventana de su habitacion. De un lado su padre, un trabajador americano promedio que debe convivir con sus frustraciones, haciendo un esfuerzo inhumano por un salario que nunca es suficiente. Del otro lado del vidrio, los gangsters, heroes que hacen sus propias reglas y viven en un mundo al limite, duenos de su propio destino. Henry atraviesa el cristal y desde ese momento ya no hay vuelta atras. Todo lo que sucede entonces en wonderland provoca una total fascinacion tanto para Henry como para nosotros, que descubrimos aquel universo a traves de sus ojos.

Sobre el final, cuando todo acaba y Henry es nuevamente un perdedor promedio, uno no deja de sentirse angustiado. La imagen de Ray Liotta panzon en short y bata es deprimente en exceso, conforma un espejo de aquello que somos y de aquello que no fuimos y que acabamos de experimentar. La imagen tan James Cagney de Joe Pesci sobre el final termina de liquidar nuestro modesto sueno americano. Es cierto que todos los personajes terminan presos o muertos, pero la sensacion que queda es que el viaje valio la pena, que vivir al limite y dejar un cadaver bonito es mucho mas interesante que pagar los impuestos durante 80 anos. Quien puede quitarnos esa sensacion? Nadie quiere volver del pais de las maravillas porque una vez alli lo demas se vuelve banal y aburrido.

Goodfellas es casi una pelicula costumbrista sobre la mafia, no hay demasiado trama ya que la mirada de Henry (y la nuestra) sostiene todo el universo del film. Hay un interes especial puesto en la comida, en los trajes, en los rituales, el film es detallista en la preciosa reconstruccion de aquel mundo. Estructurado como un largo recuerdo de Henry que a traves de una narracion en off va relatando a grandes rasgos los motivos de la caida del imperio, el filme se detiene ocasionalmente en banalidades, escenas cotidianas que menos que hacer avanzar la accion van construyendo el imaginario de los personajes.  Scorsese sabe que el objetivo de su trabajo como director es generar en el espectador esa sensacion ambigua de rechazo y admiracion y lo logra de principio a fin. En verdad, uno presiente que toda aquella estructura mafiosa caera de un momento a otro, pero lo que no puede preveer es que se sentira hechizado por un mundo donde la droga, la infidelidad, la violencia y el robo son parte de la rutina. Ahi  es donde el filme triunfa y se vuelve la extraordinaria obra maestra que es.

JPS

martes, 20 de noviembre de 2012

Popiól i diament de Andrzej Wajda (1958)

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Durante la noche del 8 de mayo de 1945 los polacos se embriagan celebrando el fin de la ocupacion alemana pero, en su borrachera, parecen incapaces de vislumbrar que es lo que les depara el destino. Luego del horror nazi llegaria una larga y nefasta ocupacion sovietica que se prolongaria hasta 1989, dejando al pais en la miseria y el atraso. Quien encarna y, por lo tanto, sufre estas contradicciones es Macieck Chelmicki, un joven soldado que trabaja para la resistencia al avance comunista menos por conviccion ideologica que por un afan romantico de aventuras. A lo largo de un dia y su noche seguiremos el recorrido del personaje entre las ruinas de Polonia y la mirada moderna y algo barroca de Wajda. 

Macieck tiene una mision: asesinar a Szczuka, el secretario general del Partido Comunista local. En prinicipio fracasa y mata por error a dos jovenes inocentes, luego va hacia el hotel en el que se aloja el dirgiente para terminar su tarea. No vemos remordimiento en el, con su aspecto de heroe juvenil divaga y erra en el claroscuro de la pelicula buscando un sentido que por fin aparecera en la figura de la bella Krystyna, la mesera del bar del hotel. Las miradas se cruzan y el amor nace mientras todos alrededor cantan, bailan y festejan el fin del nazismo.  Con la llegada de Kryztyna, Macieck se transforma, como si subitamente cobrara humanidad conoce la culpa y comienza a cuestionar su trabajo como sicario. La muerte de aquellos dos jovenes lo persigue. Incapaz de luchar contra su destino, la tragedia para el y para su pais es inevitable.

Wajda se deja influir por los grandes directores de su tiempo, se permite la modernidad en un pais que estaba en pleno proceso de renovacion tras la guerra y en esta, su opera prima, se puede sentir el aliento de Orson Welles, Ingmar Bergman y Josef Von Sternberg. La iluminacion y la puesta en escena son barrocas y desaforadas, la pelicula parece un recuerdo de aquella noche clave en la que el  sueno se convierte en pesadilla. Los simbolos aparecen y, aun cuando en ocasiones parecen algo forzados, no dejan de darle al filme un sentido poetico que va construyendo lentamente no una realidad sino una vision de lo real que resulta emocionante. Las sombras, los rostros, los movimientos de las figuras sobre el plano, los bailes bajo la luz del amanecer, todo el movimiento de la pelicula aparece entre la inmovilidad del inicio y la del final, un destino anunciado y conmovedor que convierte a Macieck en el gran heroe tragico de la historia (del cine) de Polonia.

JPS

domingo, 18 de noviembre de 2012

Foreign Correspondent de Alfred Hitchcock (1940)

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Cuando Goebbels, el jefe de propaganda del partido nazi, vio Foreign Correspondent dijo lo siguiente: es una obra maestra de la propaganda, una produccion de primera calidad que sin dudas causara una impresion poderosa en las masas de los paises enemigos. Es imposible saber hasta que punto los directores de aquella epoca trabajaban de acuerdo a sus convicciones o siguiendo un estricto plan politico pero lo cierto es que, como la anteriormente resenada Man Hunt, el film es un sensacional ejercicio de propaganda en el marco de una guerra cruel que comenzaba a pedir la intervencion de Estados Unidos. El punto a favor es que el enemigo en cuestion era el nazismo y su horror criminal, quizas eso nos haga relativizar ciertos excesos patrioticos o la afirmacion de teorias ridiculas y peligrosas como el destino manifiesto americano, que al mundo solo le ha dado dolor y hamburguesas.

Un periodista estadounidense mediocre es enviado a la Europa de Hitler en busca de noticias que atraigan la atencion del gran publico. A Hitchcock le fascinaba la idea que un hombre comun se enfrentara a circunstancias extraordinarias y este plot se puede encontrar en muchas de sus grandes peliculas. Nuestro heroe mediocre, Jones, revelara su grandeza al descubrir un complot internacional y enamorarse de la hija de un ambiguo politico pacifista. En otro elemento tipicamente hitchockiano, nadie creera la teoria conspirativa de Jones excepto la mujer y, de manera asombrosa, el futuro del mundo civilizado dependera del capricho amoroso de una dama. Esta es la clase de ambiguedad narrativa que hace de Hitchcock el genio que es, sus grandes peliculas ponen al amor en el centro del mundo y exhiben cuan dificil es establecer un vinculo entre un hombre y una mujer. Jones contara con la colaboracion de un periodista ingles llamado Scott ffolliott, cuya falta de mayusculas en el apellido se debe a que uno de sus ancestros fue decapitado por Enrique VIII. Como si la tradicion europea fuera la causa misma de la guerra, los americanos seran los ojos del mundo y llevaran su impetu liberal a las caducas estructuras del viejo mundo.  La guerra no puede evitarse pero los estadounidenses estaran alli para reestablecer el orden y la pelicula termina con un discurso que es menos cinematografico que politico, una deliberada explicitacion del mensaje que arruina el final.

Los elementos fascinantes de cualquier pelicula de Hitchcock estan presentes y hay escenas que solo podrian calificarse de fenomenales, entre ellas la del molino y la del asesinato del diplomatico, con esos paraguas moviendose coreograficamente bajo la camara. El problema es que Foreign Correspondant adolece de la incorreccion politica y el cinismo rabioso de las obras maestas del director y pierde asi su poder corrosivo, lo sexual esta aplastado bajo el peso de lo politico y toda ambiguedad queda anulada. Cuando escucho discursos que celebran el regreso a la politica temo por el final irreversible de la imaginacion ya que ambos mundos son, lo sabemos, incompatibles.

JPS

lunes, 12 de noviembre de 2012

Cosmopolis de David Cronenberg (2012)

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Cosmopolis tiene una estructura episódica basada en el encuentro de su protagonista con diferentes personajes y podría leerse como una suerte de El Principito desencantado, apocalíptico y anti capitalista. Prescindiendo de la intriga y demás recursos narrativos del sistema de representación clásico (recursos que Cronenberg ha manejado con maestría en obras anteriores), el film es una indagación dialéctica sobre la inhumanidad del sistema de capital financiero que nos domina, la creciente abstracción de un mundo en el que lo real está subordinado a lo mediático y en el que el dinero es menos un medio que un fin. Si bien es cierto que sus interminables diálogos pueden volverse tediosos para los espectadores enfermos de ansiedad en que nos hemos transformado, la urgencia y el presente histórico desde el que esta filmada vuelven a la película esencial y brillante.

El anti héroe del filme es Eric Packer. Eric tiene solo 28 anos, es multimillonario y las decisiones que toma pueden aplastar la vida de millones de personas en un segundo. Especulando con el dinero, cambiando la cotización de monedas, jugando con la estructura débil de la economía mundial, su rostro inexpresivo y vampírico parece perfecto para representar a esos jóvenes que habitan en las alturas del sistema y cuyo mayor poder es su invisibilidad, su perpetuo anonimato corporativo. En medio de una revuelta anti capitalista (inspirada en los movimientos de los indignados de los últimos años), a Eric se le ocurre atravesar toda la ciudad en su limusina para cortarse el cabello a pesar de las advertencias de sus guardaespaldas. Este viaje a la peluquería funciona para el personaje como un regreso a la infancia, a las raíces, un trineo de Citizen Kane que en lugar de devorarse el significado lo amplia y lo vuelve más ambiguo. Durante el viaje, que abarcara la mayor parte del metraje, Eric ira encontrándose con personajes con los que entablara largas conversaciones, siempre dentro de su limusina, desde la cual el mundo se percibe como una película lejana y ajena a su pequeño universo insonorizado. Lo real y lo abstracto entran en conflicto dentro del personaje y la limusina es, como el taxi de Travis Bickle deambulando por la New York de finales de los setenta, una metáfora de su propia condición.

Los diálogos no intentan establecer una didáctica de izquierdas sino desentrañar que es lo que sucede dentro del verdadero misterio del film, el propio Eric, que por una mala decisión está a punto de perder toda su fortuna. El culto al yo, la obsesión por el consumo, la ridícula adoración a las estrellas pop, la muerte del amor, todas las criticas obvias que se le puedan hacer al capitalismo asumen en la figura de Eric una corporizacion que hace del personaje una complejo misterio que Cronenberg filma con precisión e inteligencia. El detalle de autor esta dado por su próstata curva, una manifestación de vida que como una molestia se manifiesta en el interior del personaje y una obsesión de Cronenberg que se remonta a sus primeras películas.

El dialogo con Samanta Morton es en particular extraordinario. Ella es una experta en teoría, una asesora que Eric contrata para hablar sobre la situación del mundo como si este, el mundo, no fuera más que un barrio dentro de su universo insondable. Allí el personaje de Morton establecerá algunos de los puntos de vista más interesantes del todo el film: ¿No crees que una idea visionaria está dejando fuera a millones de personas? Cosmopolis está basado en la novela homónima de Don de Lillo y es aquí cuando el aliento contra cultural del escritor se hace más fuerte. Computadoras… la palabra suena vieja, dice Eric, y comenzamos a comprender cuan integrada esta la maquina a nuestro propio cuerpo.

Es curioso pero a pesar de sus innumerables charlas Eric no parece comunicarse en verdad con nadie hasta la escena final, que supone una aparición del método del gran Paul Giamatti. La escena es sensacional porque Giamatti, un perdedor insignificante, le reclama a Eric el derecho a existir, a ser un perfecto fracasado en un mundo en el que el éxito y la belleza son los valores que prevalecen. El pedido del personaje parece estar dirigido al mundo entero y Eric lo escucha con su rostro impasible apenas alterado por una lagrima.

Con una puesta en escena formidable, Cronenberg crea una pelicula que merece ser vista varias veces porque sus lecturas e implicaciones se disparan en multiples direcciones, porque apela a que el espectador termine de construir su sentido. He leido varias criticas que apuntal al caracter brechtiano del film, a su condicion de novela filmada, pero la suposicion es por completo equivocada: lo cinematografico se establece en el vinculo entre lo real y lo abstracto, entre lo visible y lo invisible, y la puesta del director esta apuntada a eso, creando niveles de lectura que se van complementando de manera muy inteligente. Aquello que los personajes dicen se olvida facilmente, pero aquello que la camara dice permanece en la memoria del espectador porque habla de su propia relacion con un mundo cuya realidad parece diluirse. El film no habla sobre el capital y sus consecuencias sociales sino sobre como este sistema y la tecnologia, su manifestacion fisica, transforman nuestra percepcion, nuestra manera de aprehender al otro. No estamos ante una critica facil de la izquierda millonaria sino ante un conflicto que tiene que ver con nuestra propia humanidad. 

Cosmopolis es una obra maestra, una experiencia cinematografica de importancia, la clase de pelicula que en soledad confirma que el cine no es un teatro de ilusiones que intenta reflejar lo real (tarea cuyo fracaso aun no cesa) sino una forma artistica capaz de poner en conflicto esa realidad y crear una propia, una fabrica de suenos y pesadillas que los grandes cineastas dotan de una logica personal y, a la vez, universal.

JPS